Cómo afecta el estrés a nuestro intestino; nuestro segundo
cerebro. (1)

  • Estrés

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El sistema nervioso entérico, que regula nuestros intestinos, es actualmente reconocido por la ciencia como el «segundo cerebro» de nuestro cuerpo. Se trata de una ruta única de comunicación en la que unas mismas moléculas, llamadas neurotransmisores, cumplen una doble función: facilitan el proceso digestivo y envían alertas al cerebro cuando algo anda mal. (1)  

Este «segundo cerebro» también está compuesto por billones de bacterias que interactúan con el sistema nervioso entérico. Múltiples estudios reportan que las bacterias intestinales y sus subproductos afectan el estado del ánimo, la cognición, la conducta y el metabolismo. (1) (2) (3)

Echemos un vistazo a algunos trastornos intestinales frecuentes asociados al estrés emocional

Cuando se desencadena una respuesta de estrés, el cuerpo queda expuesto a experimentar sensaciones incómodas como dolor abdominal, diarrea, náuseas o esa sensación de tener «mariposas en la panza». Esto es un signo inequívoco de que hay mensajes que viajan por una vía bidireccional desde el intestino hasta el cerebro y viceversa. (2) (3)

Dolor abdominal

La flora intestinal (microbiota) desempeña un papel importante en la protección y el mantenimiento de nuestra salud y nuestro bienestar; cuando el estrés hace que se pierda el balance de esta flora intestinal (microbiota), el dolor abdominal es frecuente, siendo uno de los primeros síntomas. Esta es la manera en que nuestro cuerpo nos alerta de que algo está mal. En realidad, se podría afirmar que la flora intestinal (microbiota) desempeña un papel importante en la protección y el mantenimiento de nuestro bienestar, incluyendo nuestra salud mental. (3) (4)

Diarrea

Cuando un trastorno intestinal no se trata y se deja escalar en su gravedad, es posible que se manifieste como diarrea. (5)

Náuseas

Las náuseas se pueden tratar con facilidad, pero cuando se trata de náuseas inducidas por el estrés, es probable que sean recurrentes. (2)

Le presentamos algunas recomendaciones para prevenir el dolor estomacal

Relajación y actividad física

Cualquier actividad que reduzca sus niveles de estrés vale la pena ser llevada a cabo con regularidad. Para algunas personas, técnicas de relajación como la meditación y la respiración desde el diafragma resultan útiles. Otras personas prefieren el ejercicio; las actividades como el yoga combinan simultáneamente los beneficios de la relajación y de la actividad física. (6)

Probióticos

Los probióticos son microorganismos vivos y activos, nombrados con base en la expresión griega «pro bios», que significa «en favor de la vida». Al tomarlos en cantidades adecuadas, estos microorganismos favorecen el balance de la flora intestinal (microbiota). Le presentamos algunos aspectos que debe saber al respecto: (7)

¿Cuándo tomarlos?

Es importante saber cuándo existe una alteración de la flora intestinal, o determinar si es posible que se vaya a generar esta alteración (por toma de medicamentos, viajes u otras circunstancias como enfermedades gastrointestinales) para prevenirla. (4)

Eficacia y utilidad

Dentro de los probióticos, la eficacia y utilidad son propiedades reconocidas dentro de un contexto más amplio, las cual incluye un estilo de vida saludable, una alimentación adecuada y la actividad física constante.

El balance de la flora intestinal (microbiota)

Los suplementos basados en probióticos tienen la capacidad de promover la recuperación del balance de la flora intestinal (microbiota), al ser bacterias capaces de sobrevivir el tránsito a través del estómago y llegar intactas al tracto intestinal, donde se reproducen y colonizan como bacterias benéficas que cumplen funciones que favorecen nuestra salud. (8)

Nutrición adecuada

Un estilo de vida con mucho estrés necesita mantener una nutrición balanceada para prevenir la pérdida de la armonía en el ambiente intestinal. A continuación, algunas recomendaciones: (4)

El estrés y el intestino: ¿Cuál es la relación entre ambos?

Existe un eje único entre el cerebro y el intestino; por tanto, la influencia entre ellos es recíproca en términos de respuestas a síntomas gastrointestinales y al estrés. Esto es especialmente relevante en casos en los que se experimenta dolor abdominal u otro malestar gastrointestinal sin ninguna causa orgánica aparente. Por ejemplo: (11)

El simple hecho de pensar en comer una comida especialmente sabrosa puede inducir la liberación de jugos gástricos, incluso si no se ha ingerido nada. (2)

Un intestino con problemas puede enviar señales al cerebro, tal y como el cerebro puede enviar señales al intestino. Por tanto, el dolor abdominal y los trastornos intestinales pueden desencadenar ataques de estrés, y viceversa. (3)

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Un frasco listo para consumir que contiene esporas de Bacillus clausii, especie promotora de la restauración de la flora intestinal (microbiota) y el alivio de los síntomas del desequilibrio en la flora intestinal, incluyendo la diarrea. (12)(13)